El paisaje: esperando su oportunidad en Latinoamérica

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El paisaje es uno de los recursos naturales que hoy en día, a nivel internacional, ha crecido su interés por su importancia ecológica (como expresión externa de la funcionalidad de los ecosistemas) y por la demanda social (turismo, calidad de vida, cultura y como fuente de innovación).

Acostumbrados los ciudadanos a ver paisajes degradados y banalizados como evidencia de una desidia en su gestión, emerge la necesidad de recuperar, transformar y crear paisajes de calidad como expresión indisociable de una correcta gestión y ordenación paisajística del territorio. De este modo, el paisaje ha pasado así a formar parte del interés general como un elemento significativo del marco de vida cotidiano y del bienestar de la población.

En Latinoamérica, los cambios ocurridos en el paisaje durante las últimas décadas han originado la degradación de numerosos hábitats afectando negativamente a la biodiversidad del continente. Ocupación del territorio por asentamientos no planificados, explotaciones mineras descontroladas, deforestación, cambios de uso de la tierra, cambios en los modos de vida de la población, .. han atentado seriamente al patrimonio natural y paisajístico de la región.

No obstante, el paisaje como fuente de oportunidades, beneficios para la seguridad alimentaria, cambio climático, biodiversidad, mitigación de la pobreza, cultura e identidad de las personas espera su turno de ser oído y rescatado de la especulación del mercado y de la desidia de la política contingente. Mientras tanto, la población civil se organiza y actúa en favor del paisaje con acciones concretas y activas como la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje que promueve el reconocimiento, la valoración, la protección, la gestión y la planificación sostenible del paisaje latinoamericano, mediante la adopción de convenios que reconozcan la diversidad y los valores locales, nacionales y regionales, así como los principios y procesos pertinentes para salvaguardarlo.

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El paisaje reúne dimensiones materiales e inmateriales, de ahí la amplia variedad de aspectos que abarca que ha llevado a una multiplicidad de métodos de análisis y evaluación, con objeto de poner en valor un recurso cada vez más escaso. Sin embargo no existe un modelo determinado y fijo, sino que cada experto o grupo de expertos lo aplica en función de su forma de ver el paisaje, quizás sin llegar a comprender los aspectos sociales y culturales del paisaje estudiado.

Es por tanto de gran interés, conocer los métodos y aproximaciones al estudio del paisaje, para dar respuesta a problemas prácticos de gestión del territorio, tanto desde la perspectiva de la valoración del paisaje como recurso para la conservación de áreas naturales, como para la planificación de los usos del territorio o incluso para restaurar zonas alteradas.

Este artículo ha sido escrito por el Dr. Gonzalo de la Fuente del Val, colaborador docente de Fondo Verde, ONG dedicada a la educación ambiental en América Latina y el Caribe que está actualmente ofreciendo un curso posgrado internacional con una beca 100% de la OEA sobre Análisis del Paisaje: Herramienta de Gestión, Ordenación y Planificación Territorial

 

Artículo publicado en:

https://www.travindy.com/es/2017/03/el-paisaje-esperando-su-oportunidad-en-latinoamerica/

 

2 Días de Reflexión Sobre “ EL PAISAJE SUSTENTABLE COMO MOTOR DEL TURISMO Y DEL DESARROLLO LOCAL”

Nuestros socios estratégicos de la RED ARGENTINA DEL PAISAJE, Invitan al VIII Encuentro Nacional en el maravilloso paisaje de CATAMARCA. LALI estará presente con algunos de sus coordinadores y Nodos. Esperamos el apoyo a este líder regional, Roberto Mulieri.

Comprender y preservar el patrimonio natural y cultural con sus valores turísticos no es solo una tarea de expertos, esta tarea involucra a toda la sociedad. En estos 3 días de encuentro reflexionaremos  sobre el rol de los diseñadores del paisaje, la actitud del público que visita diariamente los lugares significativos,  también acerca del impacto sobre los sitios, sus habitantes  y el riesgo de la pérdida de la identidad de nuestros paisajes. Nos plantearemos una nueva cultura del diseño del paisaje. Pensaremos al paisaje como vertebrador que da sentido y significado a los sitios patrimoniales y a nuestra existencia;  junto al valor del sentido del lugar. Partiremos de reconocer a una sociedad y a un paisaje que están enraizados en una cultura muy viva, reinterpretando y pensando nuevas
formas de gestionarlos y de intervenir en ellos.

SPOT

→ FICHA DE INSCRIPCIÓN ANTICIPADA

Exposición / Encuentro: Francia en los Andes

La Alcaldía de Burdeos en asociación con la Universidad de los Andes, realiza un Agora en Bogotá en torno a la noción de paisaje. Veintidós películas y entrevistas a arquitectos, urbanistas y paisajistas, consagradas a la idea de patrimonio y a la de espacio público constituyen la base de la exposición. Fotografías de artistas colombianos, Mateo Pérez y Fernando Cruz, así como de voluntarios de la Fundación Cerros de Bogotá, completan este encuentro entre paisajes filmados del mundo y realidades de la identidad colombiana. Debates y un taller entre profesionales y académicos franceses y colombianos buscará dar respuesta a preguntas como: ¿Qué entendemos por paisaje en Bogotá? ¿Por qué es pertinente que Bogotá se interrogue sobre su(s) paisaje(s)? ¿Cómo hacer del paisaje una herramienta de ordenamiento territorial?

Descargar programa AQUÍ

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Infraestructura Verde en Llanquihue, Ciudad de Humedales: Conceptos y Referencias para Pensar la Ciudad desde el Paisaje

Osvaldo Moreno Flores para LOFscapes

 

En el marco del Primer Foro de Sustentabilidad en Llanquihue – Ciudad de Humedales, diversos expertos abordaron en conjunto con actores locales la importancia de conservar y poner en valor los ecosistemas urbanos, dado el rol que cumplen en la prestación de servicios ecosistémicos y culturales que benefician a territorios, comunidades y economías locales. Desde una mirada estratégica y prospectiva, estos ecosistemas se plantean como potenciales piezas claves de una red de infraestructura verde urbana, las cuales, articuladas en conjunto con otros tipos de espacios verdes, permiten constituir un proyecto de ciudad desde el paisaje.

Una rápida mirada desde el aire sobre la ciudad de Llanquihue nos provee de información acerca de la presencia relevante de diversos ecosistemas existentes: la zona de desagüe del Lago Llanquihue que da inicio al río Maullín, el borde lacustre y el sistema de humedales urbanos, entre los que destacan los humedales  Baquedano, El Loto y Las Ranas. Se suman a ello algunos parches de bosque remanente en la zona rural circundante, arboledas de álamos y otras especies propias del paisaje productivo de esta zona de Chile. Sin embargo, este prometedor mosaico de paisaje que se observa desde el aire, se devela de manera más compleja recorriéndolo detenidamente. Tal como ocurre con este tipo de espacios en nuestras ciudades, se observan micro basurales ilegales, residuos líquidos que contaminan sus aguas, infraestructuras viales que los fragmentan, ocupaciones de vivienda y otros usos en sus márgenes con escasa sensibilidad a sus dinámicas y componentes ecológicos. Pese a estas problemáticas, existe una ventaja comparativa en el caso de Llanquihue: una comunidad sensibilizada acerca de la importancia de conservar y poner en valor los ecosistemas urbanos, sumando en esta toma de conciencia a las autoridades municipales y actores privados comprometidos con el medioambiente, tal como se evidenció en el Primer Foro de Sustentabilidad en Llanquihue – Ciudad de Humedales, organizado por Fundación Legado Chile (1).

En este marco, desde una mirada estratégica y prospectiva estos ecosistemas se plantean como potenciales piezas claves de una red de infraestructura verde urbana, las cuales, articuladas en conjunto con otros tipos de espacios verdes, permiten constituir un proyecto de ciudad desde el paisaje, poniendo en valor el rol que cumplen en la prestación de servicios ecosistémicos y culturales que benefician a los territorios, comunidades y economías locales. La noción de infraestructura verde considera una mirada sistémica, integradora y superadora de los tradicionales modelos asociados a la gestión de las áreas verdes urbanas, promoviendo un enfoque innovador para repensar, comprender y manejar aquellos sistemas y componentes que contribuyen al equilibrio de la vida en sus múltiples formas — humana, animal, vegetal — y que generalmente en el contexto urbano se encuentran degradados, descuidados u ocultos. Ríos, esteros, quebradas, humedales, cerros, zonas agrícolas, remanentes de bosques, casi a la manera de un puzle, son ecosistemas urbanos que están a disposición para re articularse y potenciarse, estableciendo sinergias y complementariedades con otros espacios verdes más convencionales, como parques, plazas y jardines, con el propósito de aportar importantes beneficios para la población que vive en la ciudad y sus alrededores (2).

La infraestructura verde es definida como una red interconectada de espacios verdes — urbanos, periurbanos, rurales y silvestres — que conserva y aporta funciones ecosistémicas y servicios ambientales para la población humana, a nivel de provisión de agua limpia, mejora de la calidad del aire, mitigación de los efectos de isla de calor, conservación de la biodiversidad y vida silvestre, recreación, belleza escénica y protección ante desastres, entre otros beneficios (3). En materia de experiencia y referentes a nivel internacional, la incorporación de la infraestructura verde como instrumento normativo o indicativo compatible con el ordenamiento y la planificación territorial se evidencia en diversas iniciativas a nivel global, especialmente en Europa y Estados Unidos. Entre ellas, cabe destacar como ejemplo el Plan de Infraestructura Verde y Paisaje de la Comunitat Valenciana (2011), el Plan de Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz (2010), las pautas de planificación de Natural England, Green Infrastructure Guidance (2009), el Plan para el Estado de Nueva York, Green Infrastructure and Low Impact Development Evaluation and Implementation – Plan NYSDEC (2012) o, de manera más cercana, el Plan BIO 2030 de Medellín y el Valle de Aburrá (4).

En Chile, ciudades regionales como Llanquihue constituyen un escenario propicio para integrar la noción de infraestructura verde a la planificación y gestión urbana, dada su cercanía a áreas silvestres y territorios rurales que aún conservan zonas de alto valor cultural y natural. Por otra parte, la existencia de ríos, esteros, humedales, cerros islas y quebradas al interior de estas ciudades constituye una cualidad relevante dada su potencialidad de integrar esas zonas al sistema de infraestructura verde de la ciudad, aportando servicios ecosistémicos y culturales claves para el mejoramiento de la calidad ambiental urbana. Consecuentemente, ello permiteaumentar la competitividad de estas ciudades para atraer capital humano e inversiones, contribuyendo a la descentralización del país. Asimismo, desde el ámbito de la gobernanza territorial, el hecho de que estas ciudades posean un gobierno municipal — en lugar de los múltiples municipios como ocurre en grandes ciudades — permite un mayor nivel de gestión para el desarrollo de este tipo de iniciativas. De igual forma, las secretarías ministeriales y el gobierno regional tienen en estos contextos vasos comunicantes más cercanos que colaboran en la idea de planificación y gestión integrada para repensar la ciudad desde el paisaje, a través de la puesta en valor de los ecosistemas urbanos como parte de una red de infraestructura verde.

Osvaldo Moreno Flores es Arquitecto de la Universidad de Chile; Magister en Paisaje, Medioambiente y Ciudad de la Universidad Nacional de La Plata y Doctor (c) en Arquitectura y Urbanismo. Actualmente es académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile y de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde es además Jefe del Programa de Magister en Arquitectura de Paisaje.

Notas:
(1) Primer Foro de Sustentabilidad en Llanquihue, realizado entre el 8 y 10 de Noviembre del 2016, organizado por Fundación Legado Chile <http//:www.legadochile.cl>. Ver también Romy Hecht y Fundación Legado Chile, ‘Te Invitamos a Ver la Ciudad con Otros Ojos: Primer Foro de la Sustentabilidad en Llanquihue, Chile’ en LOFscapes (08 Nov. 2016) <http://www.lofscapes.com/blog/2016/11/6/te-invitamos-a-ver-la-ciudad-con-otros-ojos-primer-foro-de-la-sustentabilidad-en-llanquihue-chile&gt;
(2) Ver Osvaldo Moreno, ‘La infraestructura verde como espacio de integración’ en Libro Digital Simposio Internacional UPE11 (La Plata, 2014).
(3) Ver Mark Benedict y Edward Mcmahon, Green Infrastructure: Linking Landscapes and Communities (Washington, DC: Island Press, 2006).
(4) Moreno, ‘Paisaje, riesgo y resiliencia. La arquitectura del paisaje en la modelación sustentable del territorio’, en Revista FORUM Cátedra UNESCO sobre Desarrollo Sostenible. UPV/EHU · Bilbao 6 (2013).

Leyenda Imágenes:
(1) Vista aérea de Llanquihue (2016)  © Municipalidad de Llanquihue <http//:www.llanquihue.cl>
(2) Humedal Baquedano, caracterizado por estar en medio de un conjunto de viviendas, constituyéndose como espacio central del barrio (2016) © German Guzmán, Fundación Legado Chile para LOFscapes
(3) Borde de Humedal El Loto (2016) © German Guzmán, Fundación Legado Chile para LOFscapes
(4) Aves en Humedal Las Ranas, el más extenso de la ciudad de Llanquihue (2016) © German Guzmán, Fundación Legado Chile para LOFscapes
(5) Sesión de trabajo, workshop de Infraestructura Verde para Llanquihue, dirigido por Osvaldo Moreno en el marco del 1er Foro de Sustentabilidad en Llanquihue (2016) © Cristobal Croxatto, Fundación Legado Chile para LOFscapes

EL NOMBRE DE ANDES DE QUINDÍO EN VEZ DE CORDILLERA CENTRAL

Por Alberto Gómez Mejía

Tal vez desde mediados de la centuria de 1.700, la hoy impropiamente llamada “Cordillera Central” se denominaba “Andes de Quindío”, “Montañas de Quindío” y “Sierra Nevada del Quindío”, nombres que fueron utilizados en los textos de los viajeros que cruzaron estas tierras, durante los siglos XVIII y XIX. La primera referencia que encontramos sobre el nombre “Quindío” para denominar la cordillera aparece en el Diccionario histórico-geográfico de la América Meridional del sacerdote jesuita Giandomenico Coleti, publicado originalmente en Venecia en 1771, en el que aparece este texto: “Quindío (Chindii Montes): montañas altas y quebradas en la Provincia de Popayán, que deben atravesarse para ir a Anserma y otros lugares. El camino es impracticable en el invierno, y aún en el verano es difícil y peligroso. El clima es muy frío”. También José María Espinosa, en 1813, se refiere a la “Montaña de Quindío”. Charles Saffray describe la región con estas palabras: “Altas montañas cuyo conjunto se designa con el nombre de Quindío”. En la nota necrológica que Francisco José de Caldas publicó en 1808 en el Semanario del Nuevo Reyno de Granada, a raíz de la muerte de José Celestino Mutis, dijo que, para sus operaciones de investigación, el científico se había asentado en la localidad de Mariquita, “situada esta ciudad al pie de los Andes de Quindío”.

Entre 1550 y 1850 se presentó en el planeta una “pequeña edad de hielo”, lo que explica la razón por la cual Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland hubiesen hecho referencia a la “Cordillera Nevada del Quindío” o de las “Montañas nevadas del Quindío” . A su turno, Gasphar Theodore Mollien, con ocasión de su viaje en 1823, hablaba de “las montañas cubiertas de nieve que forman el Quindío”. En una misiva que el Cabildo de Ibagué le envió al Virrey José Solís Folch de Cardona, Duque de Montellano, le manifestaba que “… en esta miserable ciudad solo se mantiene de los sugetos (sic) que transitan una montaña que llaman Quindío, la que resulta su traspaso a las provincias del Chocó camino sumamente brevísimo para aquellas Provincias, como para la de Popayán, Buga, Cali, Cartago y otros parages (sic)…”. A su turno, la palma de cera del Quindío, Ceroxylon quindiuense, adquirió esa denominación por las poblaciones que aún subsisten en el departamento del Tolima, por cuanto los científicos se toparon con ella en las inmediaciones de Toche, por el camino nacional, cuando venían de Ibagué, rumbo a Cartago. Esto confirma simplemente que Toche hacía parte de la región de los Andes de Quindío y que de allí el nombre de la palma.

El vocablo Quindío aparece originalmente escrito sin tilde y en ciertos casos con terminación en u, “Quindiu”. Inclusive en algunos eventos la copian con acento agudo, “Quindiú”; así por ejemplo, Humboldt afirma que “los habitantes de los Andes de Quindiú fabricaban cirios con la capa espesa de cera que envuelve el tronco de una palmera [Ceroxylon andicola, que hemos divulgado en las plantas equinoccionales, t.I p.9, lam. I y II]” . En otra obra el mismo Humboldt hacía referencia al paso “de la montaña Quindiu o Quindio, entre las ciudades de Ibagué y Cartago”. Por su parte, Alcide D’Orbigny señalaba en 1836 que “el camino entre Ibagué y Cartago pasa por el Quindiu”. Finalmente, el botánico Aimé G. Bonpland también utilizó la denominación “Quindiu”, como puede leerse, por ejemplo, en la carta que le envió a José Celestino Mutis desde Popayán el 27 de junio de 1802. Eliseo Reclús así lo condensaba finalmente: “La rama central de los Andes colombianos está netamente limitada por el curso de los ríos gemelos, el Magdalena y el Cauca; a menudo se le da el nombre de Cordillera del Quindío, por el de su famoso boquerón que se halla en la mitad de su trayecto. Es de las aristas colombianas que ofrece más acabado aspecto de una cordillera regular desprovista de macizos laterales: también ostenta las cumbres más altivas y alpestres del país”.

Conforme a estos y a otros testimonios, la región denominada “Quindío” ocupaba originalmente un territorio aproximado de 15.000 km², con un rango altitudinal entre los 500 y los 5.000 metros sobre el nivel del mar, diferentes pisos térmicos, una interesante multiplicidad de ecosistemas (desde la vegetación xerofítica hasta las áreas nivales, pasando por los páramos, los bosques de niebla y los bosques premontanos), una exuberante diversidad de especies de flora y fauna y unos paisajes de ensoñación. Este territorio, enmarcado entre los 4º y los 5º 15’ de latitud norte y entre los 74º 45’ y los 76º de longitud occidental, estaba cruzado durante el siglo XIX por los límites geopolíticos de los Estados Soberanos del Cauca, Tolima y Antioquia, y comprendía la totalidad del departamento del Quindío (que no alcanza los 2.000 km²) y algunas porciones de los actuales departamentos de Risaralda, Caldas, Valle y Tolima, en los Andes centrales de Colombia: iba desde el río Cauca hasta el río Magdalena y desde el sur del departamento del Quindío hasta la mitad del departamento de Caldas, aproximadamente. Toda esta región tuvo una significativa comunidad indígena, la misma que fue masacrada durante el genocidio español, que se llama con eufemismo “Descubrimiento de América y conquista española”. James Parsons hace sobre este tema una referencia muy ilustrativa sobre nuestras etnias locales: “Todo indica la existencia de una densa población en el territorio antioqueño. La ocupación de las tierras agrícolas óptimas de la hoya del Quindío ha debido ser una de las más densas de toda la América meridional precolombina. Con datos incuestionables, Tulio Ospina considera que es muy lógico calcular una población aborigen de 600.000 para Antioquia en los días de la conquista… Con la adición del Quindío, densamente poblado, la cifra puede aumentarse por lo menos a un millón…”. Cuando Humboldt cruzó el Quindío en octubre 1803, hizo referencia a que el único grupo humano era uno pequeño de indígenas Pijaos, que ocupaban la tierra más fría de las montañas de la región, y que habían sobrevivido al exterminio, y huido de los europeos, para refugiarse en las zonas más altas; todos los demás fueron aniquilados por los representantes del imperio español. Luego de casi doscientos años de abandono, cuando ya transcurría la mitad del siglo XIX, la región comenzó a ser nuevamente ocupada por seres humanos, principalmente por antioqueños. Se llamaba entonces la cordillera “Andes de Quindío”.

Según Humboldt, la palabra Andes proviene de la dicción “Antis, de Anta, cobre en la lengua quichua”; y el vocablo Quindío, por su parte, está relacionado con los Quindos, uno de los varios grupos indígenas que habitaron en la zona antes del etnocidio español.
No pudimos establecer en qué momento las autoridades encargadas de la nomenclatura geográfica de Colombia, resolvieron cambiar la denominación de Andes de Quindío por el de Cordillera Central. Porque dicho sea de paso, si se confirma la teoría de la formación de una nueva cordillera de la cual harían parte la Serranía del Baudó y la isla Gorgona, quedarían cuatro cordilleras y no habría una central, por lo que necesariamente tendríamos que regresar al bello nombre original de nuestra cadena montañosa, “Andes de Quindío”, como nosotros lo hacemos.

Documento en PDF con referencias bibliográficas

ANTARTICA, LA ÚLTIMA ESPERANZA” CELEBRACIÓN EN DIRECTO! PARTICIPA!

La Corporación Patrimonio y Paisaje en conjunto con LALI, han organizado la celebración del Paisaje de Antártica, en su día internacional el 1 de Diciembre. La celebración será un evento inédito y que nos llena de entusiasmo, el cual considera la exhibición del cortometraje “Antártica, la última esperanza“, dirigido y relalizado por Sergio Praus.

Dicha celebración se realizará en RED CONECTADA en Latinoamérica, en donde además se dará a conocer brevemente la propuesta de Convenio Latinoamericano del Paisaje y el proyecto de Ley de Paisaje que LALI coordina.

Tendremos al realizador del cortometraje, las presentaciones de LALI y la Corporación Patrimonio y Paisaje, la idea es que también participe cada país conectado para realizar comentarios al cortometraje y finalmente cerrar con una cantante lírica que interpretará una de las canciones escritas para Antártica.

Suscríbete y treinta minutos antes de que se emita el evento, recibirás via correo electrónico una invitación de VideoLink2 para que puedas participar en directo.

Te esperamos!

–  SUSCRIBETE AQUÍ  –

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Curso ‘Conservación del Paisaje Tropical’

BECAS PARCIALES DISPONIBLES !!!

Curso ‘Conservación del Paisaje Tropical’ (OET / UCR). Este curso cuenta con la participación de profesionales de Costa Rica, Ecuador, México, España, Portugal, San Tomé y Príncipe. Profesionales de diversas disciplinas (Arquitectura, Arquitectura del Paisaje, Urbanismo, Biología, Botánica, Ing. Forestal, Derecho Ambiental). El Curso permite visualizar una intervención arquitectónica, urbanística y/o paisajística como un Plan Estratégico de Gestión y Restauración del Paisaje. Por medio de la aplicación de principios biológicos y ecológicos para la conservación, restauración y rehabilitación del paisaje natural autóctono del sitio, garantizando el éxito en el mantenimiento y/o aumento de la viabilidad e integridad ecológica de la biodiversidad local, esto al disminuir la pérdida y fragmentación de los hábitats naturales propios del sitio de estudio.

Para obtener más información puede escribir a: graduate@tropicalstudies.org o visitar el siguiente enlace: http://bit.ly/1QnrmYd

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VII Encuentro Nacional de la “Red Argentina del Paisaje” en TUCUMAN

Con nutrida concurrencia se realizó en Tucumán el VII Encuentro de La Red Argentina del Paisaje y también Encuentro de la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje.

Participaron paisajistas, arquitectos, abogados, ingenieros agrònomos, biòlogos, urbanistas y profesionales de otras carreras, como asi mismo estudiantes.
Fueron tres días de reflexión sobre el paisaje productivo y el marco jurídico.

Se expuso la Ley de Protección y Gestión del Paisaje en la Argentina y se fijaron estrategias para avanzar hacia un Convenio Latinoamericano del Paisaje que será suscripto por los paises de la región. Como fruto de este encuentro se redactó la “Carta de Tucumán”, un nuevo documento de la RAP y la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje.

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→ Más información

OPEN CALL – Pioneer women of Latin American Landscape Architecture

The Latin American Landscape Initiative LALI invites all its members to initiate a thorough search throughout our continent for the work of the pioneer women of Landscape Architecture.

The Latin American Landscape Initiative (LALI) is a declaration of core ethical principles to promote the recognition, valuation, preservation, management and sustainable planning of the Latin American Landscape.

On behalf of the International Archive of Women in Architecture Center (IAWA) we would like to make you aware of our commitment to the preservation of the work of women in architecture, landscape architecture, urbanism, and the related design fields, and our great desire to preserve the invaluable contributions of the first Women of Latin American Landscape Architecture.

The IAWA began three decades ago, in the belief that women’s contributions to the built environment will continue to be neglected if information is not easily available. Valuable materials of work and practice have already been lost to history. These materials often disappear since, unlike pieces of art, they may not seem to carry an obvious value. However, for the history of our professions these documents are priceless.

In order to help present a balanced view of our disciplines and foster research, the IAWA seeks to collect: entire archives of the work of pioneering women in architecture and related fields; complete project archives by women involved in design problems who have had significant influence on the profession; and individual pieces of work such as sketches, diagrams, and drawings from emerging women in design fields. Collected materials include, in addition to drawings and sketches, original manuscripts, books, catalogs, resumes and other biographical material, drafting tools, professional stamps, personal diaries, professional and personal photos, models, art, professional and personal correspondence, any article or item that might reveal aspects of the woman.

The IAWA includes over 400 collections of women architects and designers, and the records of women’s architectural organizations from around the world. All materials are housed in the Special Collections Department of the University Libraries from Virginia Tech, where they are stored in a temperature and humidity controlled environment with limited access monitored by the Libraries Special Collections Department as directed by the IAWA Center Archivist.

Celebrating its 30th anniversary the IAWA Center hosted in July 2015 the 18th International UIFA Congress (International Union of Female Architects) in Washington DC and Blacksburg, where Virginia Tech’s Campus is located, to attract women from around the world to visit in person the IAWA and its collections, learn about its existence, and consider donating work to the archive; or suggest work from their respective countries that the IAWA should find and preserve.

The IAWA searches, with greater urgency, the work of women practicing before and during the XX century, pre-digital era, that have been pioneers in some form, even if subtle, as well as of those women that are considering retiring from practice in the near future.

Some notable examples present in the IAWA collections are: the first woman to graduate in the United States, the first woman licensed in Pakistan, the woman that invented the “H” brick, the first educator, two apprentices of Frank Lloyd Wright, the woman that founded her own business manufacturing artificial stone at the end of the XVIII century in London, women that impelled social housing in post-war Europe, among many others. One hundred of the collections of the IAWA hold the complete work of the architects, becoming a unique resource for research. The remaining women have donated projects and periodically send work to the IAWA, increasing their collections.

The IAWA Center is directed by an international board of prominent practitioners and academics, chaired by Donna Dunay FAIA, professor of architecture at Virginia Tech. The center publicizes the collections worldwide through lectures, symposia, exhibitions, the IAWA website, research projects, and the annual IAWA Center News received by 2000 friends, organizations, and universities worldwide.

Every year, the Center offers the Milka Bliznakov Research Prize for significant projects to conduct research within the IAWA to honor founder Milka Bliznakov.

In its mission to expand its reach the IAWA Center has begun the process of digitizing the collections to facilitate remote access of its contents through the New Visual Archive, currently in progress; and plans to launch in the next year the initial call for articles and projects for the first issue of the IAWA Journal.

It is important to start opening collections for the work of creative women committed to Architecture and Landscape in Latin America. LALI and IAWA understand this work as a collective effort.

On behalf of the Latin American Landscape Initiative LALI and the International Archive of Women in Architecture Center IAWA we now accept suggestions and appreciate the dissemination and broadcasting of this call !

To donate collections, make inquiries about IAWA or suggest names please contact Paola Zellner pazb@vt.edu

School of Architecture + Design Secretary, Board of Advisors, 

International Archive of Women in Architecture Center (IAWA)

Virginia Tech Cowgill Hall, RM 201 (0205) 1325 Perry St. Blacksburg, VA 2406