Latinoamérica: la importancia del paisaje en el turismo

Por Ángela Rodríguez

Con motivo de su quinto aniversario, la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje (LALI), ha celebrado este año varios eventos y convocatorias creando sinergias entre socios estratégicos, academia e instituciones para aunar fuerzas en la gestión sostenible y responsable del paisaje.

En este contexto, Fondo Verde y LALI convocaron el concurso Turismo Responsable y Paisaje en Latinoamérica este verano. Gracias al cual hemos podido conocer varios emprendimientos de alojamientos rurales y proyectos de base comunitaria del centro y sur de América.

Para poder evaluar dichos proyectos, se establecieron varios criterios adaptados del Consejo Global de Turismo Sostenible (GSTC), que disponían como base los tres pilares de la sostenibilidad: medioambiental, social y económico. Además, cada propuesta debía ir acompañada de sus correspondientes fotografías identificativas. En total se recibieron 28 propuestas de 12 países diferentes.

De este modo, el proyecto ganador en la categoría de alojamientos rurales fue la Reserva Natural Zafra, ubicada en San Rafael Antioquia (Colombia); ganadores por su activa acción en la conservación del paisaje realizando un ecoturismo de bajo impacto y donde la comunidad local es implicada directamente.

El proyecto de base comunitaria ganador fue la Asociación Comunitaria ACTUAR en San José, Costa Rica. La asociación es una red nacional compuesta por grupos de culturas indígenas, mujeres, conservacionistas y otras comunidades rurales que incursionan actividades de turismo como actividad complementaria a sus economías tradicionales. El alto contenido cultural y ambiental de las acciones de ACTUAR fue lo que les llevó hasta el podio de LALI.

No obstante, el concurso estuvo muy reñido puesto que había grandes proyectos muy ambiciosos que no hicieron el trabajo fácil a los miembros del jurado. Caribe Maya Desconectado en Guatemala y Honduras es un buen ejemplo de ello. Hablamos de una organización que ha creado el multidestino Caribe Maya de gestión comunitaria en áreas protegidas con alto contenido cultural, como es el de la cultura maya y garífuna. Gracias a este trabajo en red, consiguen impulsar los emprendimientos comunitarios del Sistema Arrecifal Mesoaméricano en la cadena de valor del turismo de la Guatemala y Honduras.

El proyecto Pacha Trek, caminando con los Kallawayas, en La Paz (Bolivia), muestra la efectividad del turismo biocultural comunitario de cuatro comunidades Kallawaya. Esta cultura, con su particular cosmovisión fue proclamada por la UNESCO en el 2003 como “obra maestra del patrimonio oral e intangible de la humanidad.”

Por otra parte, el alojamiento La Casa del Hornero en Piriápolis (Uruguay), primer alojamiento B & B sostenible del país, pone en práctica el turismo vivencial con actividades únicas para el visitante en contacto directo con la Pachamama (Madre Tierra), de nuevo haciendo partícipe a la población local en toda la cadena de valor del turismo generado por el alojamiento.

Latinoamérica tiene un apasionante legado cultural que conforma un añadido excepcional a su increíble biodiversidad. No obstante, faltan iniciativas que pongan en valor dichos emprendimientos y que permitan darles a conocer a un público internacional que busca incansablemente esa autenticidad aún guardada por muchos de estos proyectos.

Si te interesa conocer más sobre este concurso, los participantes y los jurados, te invitamos a leer y descargarte gratuitamente el documento oficial de LALI.

Fuente:

https://www.travindy.com/es/2017/12/latinoamerica-turismo-responsable-y-paisaje/

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Se cierra convocatoria: Premiando la sostenibilidad y responsabilidad social del turismo en favor del paisaje y del patrimonio cultural en Latinoamérica

Se cierra convocatoria: Premiando la sostenibilidad y responsabilidad social del turismo en favor del paisaje y del patrimonio cultural en Latinoamérica 2017; muy pronto estaremos publicando los resultados.

Agradecemos a todos los proyectos que participaron:

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Cualquier duda consultar a: gonzalo.delafuente@fondoverde.org

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4ta. Jornada de Paisajes Patrimoniales en México

25, 26 y 27 de Octubre de 2017
Ciudad de México

En esta edición de la Jornada de Paisajes Patrimoniales se plantea la discusión de dos conceptos, que nos permiten reflexionar sobre la importancia de preservar territorios, cuyos valores culturales se encuentran en peligro de desaparecer o en vías de recuperación. Se plantean, también, la problemática sobre los diferentes sectores de la sociedad que se encuentran resistiendo los embates del turismo, la gentrificación, los megaproyectos de extracción de los recursos naturales, la especulación inmobiliaria y/o el abandono de nuestros paisajes culturales. Por esta razón invitamos a investigadores, estudiantes, funcionarios públicos, gestores y al público en general a participar con propuestas sobre las experiencias, los resultados de investigación, los proyectos de gestión y ordenación del territorio y de las políticas públicas, a contribuir en el debate sobre nuestro actuar en el futuro próximo para preservar nuestros paisajes patrimoniales.

Cuotas:
Ponentes Investigadores $1000.00
Ponentes Estudiantes $500.00
Ponentes Miembros de la REMEP $500.00
Asistentes que deseen constancia $250.00
Público en general ENTRADA LIBRE

Resúmenes:
La fecha límite para la entrega de propuestas será hasta el 22 de septiembre de 2017. El resumen debe incluir título de la ponencia, nombre del autor, datos institucionales y de contacto, además del eje temático donde desea ser incluido. Con un máximo de 400 palabras, señalando las aportaciones del trabajo en el marco de la jornada.

Mayores informes:
paisajespatrimoniales@gmail.com

 

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Workshop online: PROYECTAR EL PAISAJE | CURSO INTRODUCTORIO

La Iniciativa Latinoamericana del Paisaje (LALI) celebrando sus 5 años de existencia, realizará con nuestros socios estratégicos, la academia, las instituciones, los miembros, una serie de eventos provocadores, bajo miradas y enfoques diferentes,  unos directamente coordinados por nosotros, otros como patrocinadores, y otros como socios.

Este CURSO- TALLER PROYECTAR EL PAISAJE hace parte de esta estrategia el cual los invitamos a participar online. ¡No se lo pueden perder!

Programa disponible  AQUI

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Director del Curso: Arq. Rubén Pesci
Codirector: Geógr. Lucia Pesci

Para más información:
Fundación CEPA
Sede de la Secretaria Permanente de FLACAM / Cátedra UNESCO-Red Unitwin para el Desarrollo Sustentable
Casa PESCI: Calle 53 nº 506 – La Plata – Argentina
cursosflacam@gmail.com | luciapesci2015@gmail.com
Tel. +54 221 4245305

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El paisaje: esperando su oportunidad en Latinoamérica

Por  

El paisaje es uno de los recursos naturales que hoy en día, a nivel internacional, ha crecido su interés por su importancia ecológica (como expresión externa de la funcionalidad de los ecosistemas) y por la demanda social (turismo, calidad de vida, cultura y como fuente de innovación).

Acostumbrados los ciudadanos a ver paisajes degradados y banalizados como evidencia de una desidia en su gestión, emerge la necesidad de recuperar, transformar y crear paisajes de calidad como expresión indisociable de una correcta gestión y ordenación paisajística del territorio. De este modo, el paisaje ha pasado así a formar parte del interés general como un elemento significativo del marco de vida cotidiano y del bienestar de la población.

En Latinoamérica, los cambios ocurridos en el paisaje durante las últimas décadas han originado la degradación de numerosos hábitats afectando negativamente a la biodiversidad del continente. Ocupación del territorio por asentamientos no planificados, explotaciones mineras descontroladas, deforestación, cambios de uso de la tierra, cambios en los modos de vida de la población, .. han atentado seriamente al patrimonio natural y paisajístico de la región.

No obstante, el paisaje como fuente de oportunidades, beneficios para la seguridad alimentaria, cambio climático, biodiversidad, mitigación de la pobreza, cultura e identidad de las personas espera su turno de ser oído y rescatado de la especulación del mercado y de la desidia de la política contingente. Mientras tanto, la población civil se organiza y actúa en favor del paisaje con acciones concretas y activas como la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje que promueve el reconocimiento, la valoración, la protección, la gestión y la planificación sostenible del paisaje latinoamericano, mediante la adopción de convenios que reconozcan la diversidad y los valores locales, nacionales y regionales, así como los principios y procesos pertinentes para salvaguardarlo.

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El paisaje reúne dimensiones materiales e inmateriales, de ahí la amplia variedad de aspectos que abarca que ha llevado a una multiplicidad de métodos de análisis y evaluación, con objeto de poner en valor un recurso cada vez más escaso. Sin embargo no existe un modelo determinado y fijo, sino que cada experto o grupo de expertos lo aplica en función de su forma de ver el paisaje, quizás sin llegar a comprender los aspectos sociales y culturales del paisaje estudiado.

Es por tanto de gran interés, conocer los métodos y aproximaciones al estudio del paisaje, para dar respuesta a problemas prácticos de gestión del territorio, tanto desde la perspectiva de la valoración del paisaje como recurso para la conservación de áreas naturales, como para la planificación de los usos del territorio o incluso para restaurar zonas alteradas.

Este artículo ha sido escrito por el Dr. Gonzalo de la Fuente del Val, colaborador docente de Fondo Verde, ONG dedicada a la educación ambiental en América Latina y el Caribe que está actualmente ofreciendo un curso posgrado internacional con una beca 100% de la OEA sobre Análisis del Paisaje: Herramienta de Gestión, Ordenación y Planificación Territorial

 

Artículo publicado en:

https://www.travindy.com/es/2017/03/el-paisaje-esperando-su-oportunidad-en-latinoamerica/

 

2 Días de Reflexión Sobre “ EL PAISAJE SUSTENTABLE COMO MOTOR DEL TURISMO Y DEL DESARROLLO LOCAL”

Nuestros socios estratégicos de la RED ARGENTINA DEL PAISAJE, Invitan al VIII Encuentro Nacional en el maravilloso paisaje de CATAMARCA. LALI estará presente con algunos de sus coordinadores y Nodos. Esperamos el apoyo a este líder regional, Roberto Mulieri.

Comprender y preservar el patrimonio natural y cultural con sus valores turísticos no es solo una tarea de expertos, esta tarea involucra a toda la sociedad. En estos 3 días de encuentro reflexionaremos  sobre el rol de los diseñadores del paisaje, la actitud del público que visita diariamente los lugares significativos,  también acerca del impacto sobre los sitios, sus habitantes  y el riesgo de la pérdida de la identidad de nuestros paisajes. Nos plantearemos una nueva cultura del diseño del paisaje. Pensaremos al paisaje como vertebrador que da sentido y significado a los sitios patrimoniales y a nuestra existencia;  junto al valor del sentido del lugar. Partiremos de reconocer a una sociedad y a un paisaje que están enraizados en una cultura muy viva, reinterpretando y pensando nuevas
formas de gestionarlos y de intervenir en ellos.

SPOT

→ FICHA DE INSCRIPCIÓN ANTICIPADA

Exposición / Encuentro: Francia en los Andes

La Alcaldía de Burdeos en asociación con la Universidad de los Andes, realiza un Agora en Bogotá en torno a la noción de paisaje. Veintidós películas y entrevistas a arquitectos, urbanistas y paisajistas, consagradas a la idea de patrimonio y a la de espacio público constituyen la base de la exposición. Fotografías de artistas colombianos, Mateo Pérez y Fernando Cruz, así como de voluntarios de la Fundación Cerros de Bogotá, completan este encuentro entre paisajes filmados del mundo y realidades de la identidad colombiana. Debates y un taller entre profesionales y académicos franceses y colombianos buscará dar respuesta a preguntas como: ¿Qué entendemos por paisaje en Bogotá? ¿Por qué es pertinente que Bogotá se interrogue sobre su(s) paisaje(s)? ¿Cómo hacer del paisaje una herramienta de ordenamiento territorial?

Descargar programa AQUÍ

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Infraestructura Verde en Llanquihue, Ciudad de Humedales: Conceptos y Referencias para Pensar la Ciudad desde el Paisaje

Osvaldo Moreno Flores para LOFscapes

 

En el marco del Primer Foro de Sustentabilidad en Llanquihue – Ciudad de Humedales, diversos expertos abordaron en conjunto con actores locales la importancia de conservar y poner en valor los ecosistemas urbanos, dado el rol que cumplen en la prestación de servicios ecosistémicos y culturales que benefician a territorios, comunidades y economías locales. Desde una mirada estratégica y prospectiva, estos ecosistemas se plantean como potenciales piezas claves de una red de infraestructura verde urbana, las cuales, articuladas en conjunto con otros tipos de espacios verdes, permiten constituir un proyecto de ciudad desde el paisaje.

Una rápida mirada desde el aire sobre la ciudad de Llanquihue nos provee de información acerca de la presencia relevante de diversos ecosistemas existentes: la zona de desagüe del Lago Llanquihue que da inicio al río Maullín, el borde lacustre y el sistema de humedales urbanos, entre los que destacan los humedales  Baquedano, El Loto y Las Ranas. Se suman a ello algunos parches de bosque remanente en la zona rural circundante, arboledas de álamos y otras especies propias del paisaje productivo de esta zona de Chile. Sin embargo, este prometedor mosaico de paisaje que se observa desde el aire, se devela de manera más compleja recorriéndolo detenidamente. Tal como ocurre con este tipo de espacios en nuestras ciudades, se observan micro basurales ilegales, residuos líquidos que contaminan sus aguas, infraestructuras viales que los fragmentan, ocupaciones de vivienda y otros usos en sus márgenes con escasa sensibilidad a sus dinámicas y componentes ecológicos. Pese a estas problemáticas, existe una ventaja comparativa en el caso de Llanquihue: una comunidad sensibilizada acerca de la importancia de conservar y poner en valor los ecosistemas urbanos, sumando en esta toma de conciencia a las autoridades municipales y actores privados comprometidos con el medioambiente, tal como se evidenció en el Primer Foro de Sustentabilidad en Llanquihue – Ciudad de Humedales, organizado por Fundación Legado Chile (1).

En este marco, desde una mirada estratégica y prospectiva estos ecosistemas se plantean como potenciales piezas claves de una red de infraestructura verde urbana, las cuales, articuladas en conjunto con otros tipos de espacios verdes, permiten constituir un proyecto de ciudad desde el paisaje, poniendo en valor el rol que cumplen en la prestación de servicios ecosistémicos y culturales que benefician a los territorios, comunidades y economías locales. La noción de infraestructura verde considera una mirada sistémica, integradora y superadora de los tradicionales modelos asociados a la gestión de las áreas verdes urbanas, promoviendo un enfoque innovador para repensar, comprender y manejar aquellos sistemas y componentes que contribuyen al equilibrio de la vida en sus múltiples formas — humana, animal, vegetal — y que generalmente en el contexto urbano se encuentran degradados, descuidados u ocultos. Ríos, esteros, quebradas, humedales, cerros, zonas agrícolas, remanentes de bosques, casi a la manera de un puzle, son ecosistemas urbanos que están a disposición para re articularse y potenciarse, estableciendo sinergias y complementariedades con otros espacios verdes más convencionales, como parques, plazas y jardines, con el propósito de aportar importantes beneficios para la población que vive en la ciudad y sus alrededores (2).

La infraestructura verde es definida como una red interconectada de espacios verdes — urbanos, periurbanos, rurales y silvestres — que conserva y aporta funciones ecosistémicas y servicios ambientales para la población humana, a nivel de provisión de agua limpia, mejora de la calidad del aire, mitigación de los efectos de isla de calor, conservación de la biodiversidad y vida silvestre, recreación, belleza escénica y protección ante desastres, entre otros beneficios (3). En materia de experiencia y referentes a nivel internacional, la incorporación de la infraestructura verde como instrumento normativo o indicativo compatible con el ordenamiento y la planificación territorial se evidencia en diversas iniciativas a nivel global, especialmente en Europa y Estados Unidos. Entre ellas, cabe destacar como ejemplo el Plan de Infraestructura Verde y Paisaje de la Comunitat Valenciana (2011), el Plan de Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz (2010), las pautas de planificación de Natural England, Green Infrastructure Guidance (2009), el Plan para el Estado de Nueva York, Green Infrastructure and Low Impact Development Evaluation and Implementation – Plan NYSDEC (2012) o, de manera más cercana, el Plan BIO 2030 de Medellín y el Valle de Aburrá (4).

En Chile, ciudades regionales como Llanquihue constituyen un escenario propicio para integrar la noción de infraestructura verde a la planificación y gestión urbana, dada su cercanía a áreas silvestres y territorios rurales que aún conservan zonas de alto valor cultural y natural. Por otra parte, la existencia de ríos, esteros, humedales, cerros islas y quebradas al interior de estas ciudades constituye una cualidad relevante dada su potencialidad de integrar esas zonas al sistema de infraestructura verde de la ciudad, aportando servicios ecosistémicos y culturales claves para el mejoramiento de la calidad ambiental urbana. Consecuentemente, ello permiteaumentar la competitividad de estas ciudades para atraer capital humano e inversiones, contribuyendo a la descentralización del país. Asimismo, desde el ámbito de la gobernanza territorial, el hecho de que estas ciudades posean un gobierno municipal — en lugar de los múltiples municipios como ocurre en grandes ciudades — permite un mayor nivel de gestión para el desarrollo de este tipo de iniciativas. De igual forma, las secretarías ministeriales y el gobierno regional tienen en estos contextos vasos comunicantes más cercanos que colaboran en la idea de planificación y gestión integrada para repensar la ciudad desde el paisaje, a través de la puesta en valor de los ecosistemas urbanos como parte de una red de infraestructura verde.

Osvaldo Moreno Flores es Arquitecto de la Universidad de Chile; Magister en Paisaje, Medioambiente y Ciudad de la Universidad Nacional de La Plata y Doctor (c) en Arquitectura y Urbanismo. Actualmente es académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile y de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde es además Jefe del Programa de Magister en Arquitectura de Paisaje.

Notas:
(1) Primer Foro de Sustentabilidad en Llanquihue, realizado entre el 8 y 10 de Noviembre del 2016, organizado por Fundación Legado Chile <http//:www.legadochile.cl>. Ver también Romy Hecht y Fundación Legado Chile, ‘Te Invitamos a Ver la Ciudad con Otros Ojos: Primer Foro de la Sustentabilidad en Llanquihue, Chile’ en LOFscapes (08 Nov. 2016) <http://www.lofscapes.com/blog/2016/11/6/te-invitamos-a-ver-la-ciudad-con-otros-ojos-primer-foro-de-la-sustentabilidad-en-llanquihue-chile&gt;
(2) Ver Osvaldo Moreno, ‘La infraestructura verde como espacio de integración’ en Libro Digital Simposio Internacional UPE11 (La Plata, 2014).
(3) Ver Mark Benedict y Edward Mcmahon, Green Infrastructure: Linking Landscapes and Communities (Washington, DC: Island Press, 2006).
(4) Moreno, ‘Paisaje, riesgo y resiliencia. La arquitectura del paisaje en la modelación sustentable del territorio’, en Revista FORUM Cátedra UNESCO sobre Desarrollo Sostenible. UPV/EHU · Bilbao 6 (2013).

Leyenda Imágenes:
(1) Vista aérea de Llanquihue (2016)  © Municipalidad de Llanquihue <http//:www.llanquihue.cl>
(2) Humedal Baquedano, caracterizado por estar en medio de un conjunto de viviendas, constituyéndose como espacio central del barrio (2016) © German Guzmán, Fundación Legado Chile para LOFscapes
(3) Borde de Humedal El Loto (2016) © German Guzmán, Fundación Legado Chile para LOFscapes
(4) Aves en Humedal Las Ranas, el más extenso de la ciudad de Llanquihue (2016) © German Guzmán, Fundación Legado Chile para LOFscapes
(5) Sesión de trabajo, workshop de Infraestructura Verde para Llanquihue, dirigido por Osvaldo Moreno en el marco del 1er Foro de Sustentabilidad en Llanquihue (2016) © Cristobal Croxatto, Fundación Legado Chile para LOFscapes

EL NOMBRE DE ANDES DE QUINDÍO EN VEZ DE CORDILLERA CENTRAL

Por Alberto Gómez Mejía

Tal vez desde mediados de la centuria de 1.700, la hoy impropiamente llamada “Cordillera Central” se denominaba “Andes de Quindío”, “Montañas de Quindío” y “Sierra Nevada del Quindío”, nombres que fueron utilizados en los textos de los viajeros que cruzaron estas tierras, durante los siglos XVIII y XIX. La primera referencia que encontramos sobre el nombre “Quindío” para denominar la cordillera aparece en el Diccionario histórico-geográfico de la América Meridional del sacerdote jesuita Giandomenico Coleti, publicado originalmente en Venecia en 1771, en el que aparece este texto: “Quindío (Chindii Montes): montañas altas y quebradas en la Provincia de Popayán, que deben atravesarse para ir a Anserma y otros lugares. El camino es impracticable en el invierno, y aún en el verano es difícil y peligroso. El clima es muy frío”. También José María Espinosa, en 1813, se refiere a la “Montaña de Quindío”. Charles Saffray describe la región con estas palabras: “Altas montañas cuyo conjunto se designa con el nombre de Quindío”. En la nota necrológica que Francisco José de Caldas publicó en 1808 en el Semanario del Nuevo Reyno de Granada, a raíz de la muerte de José Celestino Mutis, dijo que, para sus operaciones de investigación, el científico se había asentado en la localidad de Mariquita, “situada esta ciudad al pie de los Andes de Quindío”.

Entre 1550 y 1850 se presentó en el planeta una “pequeña edad de hielo”, lo que explica la razón por la cual Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland hubiesen hecho referencia a la “Cordillera Nevada del Quindío” o de las “Montañas nevadas del Quindío” . A su turno, Gasphar Theodore Mollien, con ocasión de su viaje en 1823, hablaba de “las montañas cubiertas de nieve que forman el Quindío”. En una misiva que el Cabildo de Ibagué le envió al Virrey José Solís Folch de Cardona, Duque de Montellano, le manifestaba que “… en esta miserable ciudad solo se mantiene de los sugetos (sic) que transitan una montaña que llaman Quindío, la que resulta su traspaso a las provincias del Chocó camino sumamente brevísimo para aquellas Provincias, como para la de Popayán, Buga, Cali, Cartago y otros parages (sic)…”. A su turno, la palma de cera del Quindío, Ceroxylon quindiuense, adquirió esa denominación por las poblaciones que aún subsisten en el departamento del Tolima, por cuanto los científicos se toparon con ella en las inmediaciones de Toche, por el camino nacional, cuando venían de Ibagué, rumbo a Cartago. Esto confirma simplemente que Toche hacía parte de la región de los Andes de Quindío y que de allí el nombre de la palma.

El vocablo Quindío aparece originalmente escrito sin tilde y en ciertos casos con terminación en u, “Quindiu”. Inclusive en algunos eventos la copian con acento agudo, “Quindiú”; así por ejemplo, Humboldt afirma que “los habitantes de los Andes de Quindiú fabricaban cirios con la capa espesa de cera que envuelve el tronco de una palmera [Ceroxylon andicola, que hemos divulgado en las plantas equinoccionales, t.I p.9, lam. I y II]” . En otra obra el mismo Humboldt hacía referencia al paso “de la montaña Quindiu o Quindio, entre las ciudades de Ibagué y Cartago”. Por su parte, Alcide D’Orbigny señalaba en 1836 que “el camino entre Ibagué y Cartago pasa por el Quindiu”. Finalmente, el botánico Aimé G. Bonpland también utilizó la denominación “Quindiu”, como puede leerse, por ejemplo, en la carta que le envió a José Celestino Mutis desde Popayán el 27 de junio de 1802. Eliseo Reclús así lo condensaba finalmente: “La rama central de los Andes colombianos está netamente limitada por el curso de los ríos gemelos, el Magdalena y el Cauca; a menudo se le da el nombre de Cordillera del Quindío, por el de su famoso boquerón que se halla en la mitad de su trayecto. Es de las aristas colombianas que ofrece más acabado aspecto de una cordillera regular desprovista de macizos laterales: también ostenta las cumbres más altivas y alpestres del país”.

Conforme a estos y a otros testimonios, la región denominada “Quindío” ocupaba originalmente un territorio aproximado de 15.000 km², con un rango altitudinal entre los 500 y los 5.000 metros sobre el nivel del mar, diferentes pisos térmicos, una interesante multiplicidad de ecosistemas (desde la vegetación xerofítica hasta las áreas nivales, pasando por los páramos, los bosques de niebla y los bosques premontanos), una exuberante diversidad de especies de flora y fauna y unos paisajes de ensoñación. Este territorio, enmarcado entre los 4º y los 5º 15’ de latitud norte y entre los 74º 45’ y los 76º de longitud occidental, estaba cruzado durante el siglo XIX por los límites geopolíticos de los Estados Soberanos del Cauca, Tolima y Antioquia, y comprendía la totalidad del departamento del Quindío (que no alcanza los 2.000 km²) y algunas porciones de los actuales departamentos de Risaralda, Caldas, Valle y Tolima, en los Andes centrales de Colombia: iba desde el río Cauca hasta el río Magdalena y desde el sur del departamento del Quindío hasta la mitad del departamento de Caldas, aproximadamente. Toda esta región tuvo una significativa comunidad indígena, la misma que fue masacrada durante el genocidio español, que se llama con eufemismo “Descubrimiento de América y conquista española”. James Parsons hace sobre este tema una referencia muy ilustrativa sobre nuestras etnias locales: “Todo indica la existencia de una densa población en el territorio antioqueño. La ocupación de las tierras agrícolas óptimas de la hoya del Quindío ha debido ser una de las más densas de toda la América meridional precolombina. Con datos incuestionables, Tulio Ospina considera que es muy lógico calcular una población aborigen de 600.000 para Antioquia en los días de la conquista… Con la adición del Quindío, densamente poblado, la cifra puede aumentarse por lo menos a un millón…”. Cuando Humboldt cruzó el Quindío en octubre 1803, hizo referencia a que el único grupo humano era uno pequeño de indígenas Pijaos, que ocupaban la tierra más fría de las montañas de la región, y que habían sobrevivido al exterminio, y huido de los europeos, para refugiarse en las zonas más altas; todos los demás fueron aniquilados por los representantes del imperio español. Luego de casi doscientos años de abandono, cuando ya transcurría la mitad del siglo XIX, la región comenzó a ser nuevamente ocupada por seres humanos, principalmente por antioqueños. Se llamaba entonces la cordillera “Andes de Quindío”.

Según Humboldt, la palabra Andes proviene de la dicción “Antis, de Anta, cobre en la lengua quichua”; y el vocablo Quindío, por su parte, está relacionado con los Quindos, uno de los varios grupos indígenas que habitaron en la zona antes del etnocidio español.
No pudimos establecer en qué momento las autoridades encargadas de la nomenclatura geográfica de Colombia, resolvieron cambiar la denominación de Andes de Quindío por el de Cordillera Central. Porque dicho sea de paso, si se confirma la teoría de la formación de una nueva cordillera de la cual harían parte la Serranía del Baudó y la isla Gorgona, quedarían cuatro cordilleras y no habría una central, por lo que necesariamente tendríamos que regresar al bello nombre original de nuestra cadena montañosa, “Andes de Quindío”, como nosotros lo hacemos.

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