Alerta en el Quindío por siembra de aguacate Hass en el Valle del Cocora

Un cultivo de aguacate Hass NO es un “bosque ordenado nativo” y SÍ genera un impacto ambiental negativo en uno de los paisajes más bellos y frágiles del mundo. El paisaje del Valle de Cocora en Salento es el resultado de una historia y debe evolucionar hacia la restitución del hábitat de la “palma de cera”, árbol nacional de Colombia, y no hacia su destrucción definitiva. De allí baja el agua que consumen más del 64 % de los habitantes del Quindío que no se puede contaminar más con abonos y pesticidas que son de uso intensivo en los cultivos de aguacate. El paisaje es un bien común y un derecho de todos los seres humanos, esto genera compromisos y responsabilidades que van más allá de garantizar el simple beneficio económico particular. ¡El derecho al paisaje no se vende!

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Un cultivo de aguacate hass tiene encendida la polémica en el Quindío. Se trata de unas plantaciones que se pretenden establecer en un predio privado que hace parte de uno de los paisajes más preciados en el departamento: el valle de Cocora, en Salento.

Hace días los ambientalistas comenzaron a denunciar que estos cultivos amenazan las grandes palmas de cera del Quindío, el árbol nacional que crece en el valle.

La fundación Bahareque de Salento reclamó en sus redes sociales: “¿Puede usted imaginarse el emblemático valle de Cocora, homenajeado en el billete de 100 mil pesos, con grandes plantaciones de (aguacate) hass?”.

Y es que las fotografías hablan por sí solas. Se observan grandes hoyos y, de fondo, las palmas de cera.

“La producción de aguacate viene creciendo en Colombia y está cambiando los usos del suelo, modificando el paisaje y generando daños ambientales por la utilización de químicos y la cantidad de agua que requiere”, explicó Jaime Hernán Arias, integrante de la organización.

De hecho, Bahareque creó la petición ‘Detengan la siembra de aguacate hass en el Valle de Cocora’ con el hashtag #YoDefiendoLaPalmaDeCera, en la plataforma de activismo en línea Change.org.

Para el ambientalista y presidente de la fundación Cosmos, Néstor Ocampo, “ahora para satisfacer la gula de los países desarrollados vamos a destruir hasta nuestros paisajes y, de paso, a cargar de químicos el agua que se toma en Circasia, Armenia, La Tebaida y Cartago. Como si fueran pocos los problemas que ya tenemos con el agua en el Quindío”.

El Valle de Cocora se encuentra bajo la figura de Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) y está protegido por el Acuerdo 089 de 1997 del Concejo de Salento.

También hace parte de la zona de influencia del Parque Nacional Natural Los Nevados, donde se produce el agua para el consumo de los habitantes del Quindío.

Además, el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, se ha comprometido varias veces con declarar un santuario de palmas de cera entre Cocora y Tochecito, ubicado en el corregimiento de Toche, en Tolima; sin embargo, el tema está estancado.

EL TIEMPO intentó conocer la postura de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ). Allí indicaron que su director, John James Fernández, se pronunciaría hoy sobre este caso, además de que ya adelantan mesas de trabajo con los técnicos de la entidad para evaluar posibles medidas.

Un caso similar se presenta en el municipio de Buenavista, los ambientalistas y la comunidad se han opuesto a que se siembre aguacate hass en la finca La Esperanza, que hace semanas fue comprada por la Agrícola Arcángel Miguel S.A.S. para cultivar esta fruta, que aumentó su demanda tras el reciente aval de Estados Unidos a Colombia para exportarla a ese país.

El lío es que La Esperanza es un predio de unas 130 hectáreas donde nace la quebrada La Picota, fuente hídrica que abastece el acueducto de la localidad. Los habitantes del municipio le han pedido a su alcalde, Carlos Arturo Vergara, que cumpla la promesa de su campaña de gestionar los recursos para comprar la finca, que fue adquirida por 1.046 millones de pesos.

Fuente: http://m.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/aguacate-amenazaria-a-la-palma-de-cera-del-quindio-159054

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Pijao es ya la primera ciudad Slow de Latinoamerica

En Pijao ni siquiera los pocos bares que existen traspasan los niveles de ruido permitido, como el Bar Social, que lleva 75 años en el pueblo

El municipio de Pijao (Quindío) entró oficialmente hacer parte la red mundial de Cittaslow, o Ciudades sin prisa, y se convirtió en el primer pueblo slow de Latinoamérica, tras el anunció que en este sentido hiciera durante la visita a esta población el pasado 22 de octubre el director de la organización italiana, Pier Olivetti.

De esta manera Pijao hace parte ya del exclusivo grupo de 221 ciudades que a nivel orbital viven en comunión con la naturaleza, la cultura local y la comida sana, y que les brindan a sus pobladores una buena calidad de vida y, sobre todo, mucha tranquilidad.

En Pijao ni siquiera los pocos bares que existen traspasan los niveles de ruido permitido, como el Bar Social, que lleva 75 años en el pueblo y es el punto de encuentro. También está el bar Los Recuerdos, que más parece un museo, pues conserva más de 4.000 long plays y 11 mil imágenes de cantantes de tango y boleros. Y los establecimientos comerciales no tienen exceso de publicidad, sus letreros están hechos en madera.

Mónica Liliana Flórez Arcila, comunicadora social, ex concejal e investigadora etnográfica oriunda de esta misma población es la gestora de esta iniciativa, que se traducirá en una verdadera alternativa para el desarrollo del turismo rural sustentable gracias a la riqueza ecológica que tiene la zona.

Según Flórez, la idea encaja perfectamente alrededor de los compromisos que emanan de la declaratoria del Paisaje Cafetero Colombiano como Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la Unesco, pues se articula al plan emprendido para la conservación ambiental de la zona, embellecer las fachadas, así como otros sobre huertas orgánicas comunitarias con mujeres y niños, al igual que un programa de educación ambiental y gastronomía saludable con el apoyo del Sena y otras instituciones.

¿Qué es el Paisaje Cultural cafetero?
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Se trata de un territorio compuesto por seis zonas localizadas en 47 municipios de los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, rodeadas por un área de influencia o amortiguamiento. El PCC demostró un Valor Universal Excepcional que incorpora el esfuerzo humano y familiar, la cultura desarrollada en torno al café, el capital social generado por el gremio cafetero y la coexistencia entre tradición y tecnología. Son estas las razones por las que el Paisaje Cultural Cafetero fue inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, el pasado 25 de junio de 2011

PIJAO QUINDIO FIRST SLOW TOWN IN LATINAMERICA 

The municipality of Pijao (department of Quindío) entered the Cittaslow international network (for Slow city in Italian) and became the first slow town in Latinoamérica.

This as announced by Italian Organization Director, Pier Olivetti and by Pijao?s mayor, Alberto Peña. This Quindian locality is now part of a select group of 221 cities which live in harmony with environment, local culture and healthy food giving their inhabitants a high quality of life and, mostly, tranquility. At Pijao, not even the few existent bars overpass the noise limit, such as Bar Social with over 75 years of existence and which is a local meeting point. There is also Los Recuerdos Bar (Memories Bar) which is more like a museum as it stores 4000 longplays and 11.000 tango and bolero singers? pictures. Also, commerce establishments have no advertising excess and signs are made of wood.
The road for this dream to come true started 9 years ago when Mónica Flórez Arcila, a Social Communicator (Bachelor in Journalism) who was born in the municipality created PijaoCittaslow Foundation and promoted the idea among citizens and local authorities.
Fuente:

Martha Fajardo “Armenia se construye de espaldas al paisaje”

La arquitecta quindiana Martha Fajardo fue elegida co-presidente de Parques Urbanos del Mundo Región de las Américas, el 13 de diciembre.

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Martha Farjardo es Coordinadora General de la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje LALI – Foto por Claudia Misteli

La plenaria de la junta directiva mundial de la Organización Parques Urbanos del Mundo le dio la bienvenida, estableciendo una conexión formal entre la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas IFLA, de la cual fue expresidenta, y Parques Urbanos del Mundo, la nueva organización internacional que representa a los parques urbanos, el espacio público y las áreas recreativas.

LA CRÓNICA DEL QUINDÍO habló con Martha Fajardo, hija de Armenia, con un reconocimiento total como autoridad mundial en el tema del paisaje, desde la perspectiva urbana.

¿Martha cómo ve su ciudad, Armenia?

He sido una crítica del fenómeno de expansión y desarrollo de la Armenia de los últimos años. La planificación de la ciudad ha desconocido la fuerza de nuestro paisaje, este paisaje, que nos tocó en suerte y del que hablamos con orgullo. Infortunadamente los planes de ordenamiento se hacen muy en las oficinas, a nivel de foto restitución topográfica, no se realizan en el sitio, no se hace en escala 1 a 1. Nos encontramos con una fragmentación total de ese paisaje que era la fuerza de nuestros pueblos, esa anatomía de cañadas y guaduales se está perdiendo.  Igual ha pasado con otro efecto geográfico que conectaba la ciudad con el norte y el sur, el río Quindío, y esos grandes miradores naturales que tanto hemos apreciado. No entiendo cómo la planificación no ha trabajado a través de esas geografías, tratar de conectar las diferentes zonas paisajísticas de la ciudad.

Conectar los diferentes paisajes de la ciudad

¿Usted había planteado el tema de la conectividad geográfica y de paisaje desde mucho antes?

Cuando llegué a la ciudad después de hacer una maestría en arquitectura del paisaje en Sheffield, Inglaterra, presente en el club América una vision de ciudad denominado Plan Verde Armenia; el cual visualizaba  la ciudad como una mano y entre sus dedos penetraban las cañadas y los guaduales, con un extraordinario río y que a través de ordenar el territorio podríamos crear una conectividad basada en la biodiversidad que teníamos, basada en la fuerza de la naturaleza que en Armenia se desbordaba. Entonces qué tenemos hoy, paisajes fragmentados, discontinuidad, contaminación en todos los rincones.

Usted ha visitado la ciudad en estos días, ¿qué ha hallado?

Hace una semana me fui a hacer un recorrido con Pere Sala i Martí, coordinador del Paisaje de Cataluña de España y con Noboru Kawashima, uno de los grandes expertos mundiales en paisaje, y lo que observamos es que la ciudad ha abandonado el concepto de paisaje. ¿Por qué no volcamos ese amor y ese paisaje que tenemos de nuestras fincas  a la ciudad? El tema de movilidad, por ejemplo, no está pensado en humanizar el territorio, cada vez son más importantes los automóviles y menos el ser humano, no hay una red de ciclo vías ni se nota voluntad para crear vías verdes, parques, plazas y espacios colectivos.

¿Podríamos decir que en Armenia la planificación se ha hecho de espaldas a las cañadas y al río Quindío?

Totalmente de espaldas. Si miras a Armenia, desde el aire, ya se ve la fragmentación. Hace 24 años hicimos una propuesta para valorar este el paisaje. En 1986 hicimos el primer plan verde de ciudad de Colombia, yo diría de Latinoamérica, y lo hicimos para Armenia, pero eso se quedó en el papel, no hubo gobierno que tuviera la voluntad política de aplicarlo. Desde entonces el legado era el Parque De la Vida y el parque La Secreta, desafortunadamente no se ha hecho nada más.

Hay un proyecto en Armenia denominado La Sexta Avenida, que pretende construir edificios de 15 y 20 pisos sobre el corredor de la avenida Centenario, entre las calles 2º y 10 sobre el barranco que mira al río Quindío. ¿Le gusta este proyecto?
En ese proyecto hay una total equivocación. ¿Dónde está el derecho al paisaje? En la pasada conferencia de construcción y sostenibilidad que organizó la Mesa de la Construcción, lo dije: Cómo es que una ciudad que gana un premio nacional en una bienal de arquitectura por su Plan de Ordenamiento que era pionero en Colombia, donde el eje transversal era el paisaje, donde a través de ese paisaje se planificaba la ciudad, y donde ese gran corredor a través de conos visuales ratificaba el derecho al paisaje, ahora lo van a revocar, autorizando la construcción de ese tipo de edificios sobre ese mirador que usted me dice.

El POT de Armenia 2009-2013 —gano en la bienal de arquitectura por ser precisamente el primero en apuntarle a Armenia ciudad paisaje, una ciudad que retornaba sus ojos hacia sus recursos; cañadas, graduales, río, cordilleras….—, adicionalmente en los Principios del POT ratificaba la prevalencia del interés general, la función social y ecológica, la sostenibilidad del desarrollo, y un modelo de ocupación del territorio desde lo ambiental y lo paisajista, donde quedó establecido que el corredor oriental que mira al río y la cordillera debe dejarse libre de construcciones de cualquier altura, primando el beneficio general sobre el particular.

Es completamente contradictorio con la decisión de la Unesco que declaró como patrimonio de la humanidad el Paisaje Cultural Cafetero. Hay que planear de otra manera, de cara a esa declaratoria y a ese paisaje. Me opongo rotundamente al proyecto de la Sexta Avenida, me opongo rotundamente al cambio de la ficha normativa S3 para permitir la construcción de edificios de 15 y 20 pisos sobre el corredor paisajístico de la avenida Centenario.

¿Cómo se imagina ese proyecto?

Visualicemos, viniendo desde Calarcá, el filo de la montaña, ¿queremos ver ahí grandes torres? ¿Han hecho un estudio de cargas y de impacto sobre ese talud tan frágil en una región tan vulnerable a los movimientos sísmicos? ¿Cómo se van a generar las sombras, cómo va a cambiar el microclima, cómo se van a encajonar los vientos, cómo va a ser ese paisaje después de estas construcciones? ¿Ha hecho planeación una simulación urbana de lo que quieren? ¿De quién es la ganancia?, de tres o cuatro dueños de la tierra, frente a una población de 350.000 habitantes que tiene derecho al paisaje, ¿dónde están los derechos constitucionales, mi derecho a un paisaje vital para mi existencia y mi calidad de vida?

¿Cuál es su recomendación para ese corredor de la avenida Centenario?

Que el gobierno compre la tierra en ese corredor paisajístico. Se habría podido hacer hace muchos años. La exalcaldesa Luz Piedad Valencia dijo recientemente que el 99% de su gestión estaba realizada, y yo me pregunto ¿Dónde?, yo no lo veo, al recorrer el municipio, ese 99% de implementación de ciudad. Sí hay obras, pero muy poco con la planeación paisajística.

¿Qué se requiere para planear con base en el paisaje?

Se requiere una visión de colaboración, donde todos trabajamos en estrecha colaboración: alcaldía, instituciones, consultores urbanos, autoridad ambiental, sociedad civil. Tenemos que reconocer el potencial de la naturaleza y la biodiversidad, pero también entender cómo se puede integrar con otros sistemas urbanos, como la energía, el transporte y los recursos. Para hacer realidad esta visión, la infraestructura paisaje tiene que tomar un papel de mayor liderazgo en la planificación y el diseño de la ciudad.

El municipio debe hacer un análisis del costo de oportunidad de hacerlo verde, y apostarle a un sello ambiental, aún hay tiempo de que la alcaldía a través de una APP pueda comprar la franja de la avenida Centenario. Hacer un malecón verde va en línea con la agenda de ciudades verdes soluciones basadas en la naturaleza NBS, y así apuntarle a una certificación internacional, que sería pionera en Latinoamérica/Colombia y la insertaríamos en las buenas prácticas de la iniciativa WEH Centros de Intercambio del Medio Ambiente Mundial.

¿No le parece que sería muy oneroso para la alcaldía comprar esos terrenos?

Comprar esa franja de la avenida Centenario podría ser oneroso para la alcaldía, y me van a decir que se puede invertir en hospitales, en escuelas, sí, pero uno puede hacer inversiones también en este gran parque corredor urbano, un espacio para todos, incluyente, bello, biodiverso, que va a representar un patrimonio, que va a valorizar la ciudad, va a convertir a Armenia en una ciudad única, con maravillosos balcones urbanos.

¿Es posible en Armenia hacer un corredor biológico que conecte el parque De la Vida con el parque La Secreta?
Eso es posible. Eso fue lo que soñamos con el plan verde, que miraba la ciudad de Armenia desde sus corredores de biodiversidad, conectando el río Quindío con sus entradas y salidas y las cañadas entre sí, arborizar las avenidas y los parques, una gran ciudad paisaje.

Proteger el paisaje

¿Cómo proteger paisajísticamente el corredor de la avenida Centenario?

Hagamos un pacto de borde del corredor, donde estaría toda la sociedad civil, para que con una alcancía podamos adquirir la tierra del corredor del Centenario. Eso es gobernanza y gestión de los paisajes. Y así realizamos un pacto colectivo de ciudad ¡dónde todos ponemos y ganamos!

¿Sobre el tema del paisaje, que le recomienda a la gente de Armenia y el Quindío?

Que abra los ojos, que sienta que el territorio es nuestro, que pagamos impuestos y quienes manejan los recursos deben ser éticos, serios y estéticos. Decirle a la gente que levante la voz, que se opongan a la planeación sin “alma” de paisaje. Al gobierno, que visualice el impacto para que la gente opine, que no se haga por un capricho. Hay que defender el paisaje, defenderlo de la museización, ser coherentes, traer la naturaleza como transversalidad. Hay gente y movimientos que se están organizando, pero falta una cohesión. Me ofrezco, desde la Iniciativa Latinoamericana de Paisaje, a través de sus diferentes nodos, para que trabajemos en conjunto, para defender el paisaje, que es la gente y su bienestar.
Los cuyabros tenemos el liderazgo y un reto muy grande; pensar en este momento más en el largo plazo, accionar proactivamente hacia proyectos de conservación ambiental y promover que este maravilloso corredor sea el gran Mirador/Malecón del río Quindío y la Cordillera.

Por Miguel Ángel Rojas

“El paisaje, esencial en la planeación urbana” coordinador del Observatorio del Paisaje de Cataluña

Reproducimos íntegramente la entrevista realizada por el director del periódico La Crónica del Quindío, Miguel Ángel Rojas, al Coordinador del Observatorio del Paisaje de Cataluña, Pere Sala i Martí,  publicada el pasado 5 de enero de 2016. El Observatorio del Paisaje de Cataluña colabora con la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje desde sus inicios.

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El paisaje no puede ser una postal, ni solo un sitio bonito, sino un espacio cultural, histórico, biodiverso, donde se reconozca la interacción humana y se establezca como principio en la planeación y el desarrollo de los pueblos. Con este concepto, el coordinador del Observatorio del Paisaje de Cataluña, en España, el licenciado en Ciencias Ambientales Pere Sala i Martí, habló con LA CRÓNICA DEL QUINDÍO, a propósito de una breve visita a este departamento durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

¿Qué es el Observatorio del Paisaje de Cataluña que usted coordina?

Es un organismo asesor del gobierno y la sociedad civil catalana en materia de paisaje. Intentamos conectar ideas y personas, fomentar nuevas alianzas entre actores, desde la proximidad, la experiencia cotidiana, y con la interdisciplinariedad como base.

¿Por qué estudiar y trabajar sobre el paisaje?

Nuestro punto de referencia es el Convenio Europeo del Paisaje, promovido por el Consejo de Europa en el año 2000. En el 2005 el Parlamento de Cataluña aprobó la ley de Protección, Gestión y Ordenamiento del Paisaje. En paralelo, aquel mismo año se creó el Observatorio para ayudar a implementar los principios del Convenio Europeo del Paisaje y aplicar esta ley.

¿Por qué se crea el Convenio Europeo del Paisaje?

El Convenio supuso una revolución en la forma de entender el paisaje y un revulsivo para las políticas de paisaje en el antiguo continente. En primer lugar, porque el paisaje pasa a ser todo el territorio, sin excepción. Se partía de tratar como paisaje solo los lugares más escénicos, o de mayor valor ecológico. Con el Convenio, se consideran los paisajes de calidad, pero también los marginales, que están degradados y que se tienen que mejorar, y ahí está el reto, sobre todo los espacios de la vida cotidiana, los espacios agrícolas, los paisajes urbanos y semiurbanos. Segundo: los organismos se comprometen no solo en la protección de espacios, sino a trabajar en la gestión, la planeación y la intervención, siempre que se haga con un provecho social y colectivo. Tercero: el paisaje es una construcción social, con una enorme carga cultural, lleno de valores tangibles e intangibles, que influye en la calidad de vida de la gente y en su futuro, y por tanto la gente quiere sentirse cada vez más protagonista con lo que está pasando en sus paisajes, y tener el derecho de tomar decisiones sobre su entorno. Por este motivo la participación ciudadana es fundamental para planificar el paisaje. El paisaje ya no es un elemento estético, no es una postal, no es un museo ni un fósil, estático, sino algo vivo, que influye en su calidad de vida y su desarrollo. Fíjese la ambición que tiene este planteamiento y los deberes que esto conlleva a las políticas públicas.

¿Para qué les sirve a las comunidades esta nueva forma de ver el paisaje?

Uno de los grandes retos es cómo integrar el paisaje en la planificación de la región, cuando tenemos que ordenar los nuevos desarrollos urbanos, trazar una nueva carretera, cómo promover los paisajes agrícolas, o diseñar estrategias turísticas donde el paisaje debe ser un activo de primer orden.  El observatorio ayuda a la administración regional y a la local a repensar la planificación desde el paisaje y sus valores, y lo hace siempre aportando nuevas miradas.

¿Cuál es la definición de paisaje?

Paisaje es cualquier parte del territorio, tal y como es percibido por las poblaciones, cuyo carácter resulta de la acción de los gestores naturales y humanos y de sus interrelaciones. Dicho de otro modo, es todo lo que vemos cuando salimos de casa.

El paisaje no puede seguir siendo una postal. ¿Cómo es esto?

El paisaje por definición es algo vivo, es algo dinámico, donde la interacción humana es fundamental. Aquellos paisajes que se convierten en postales, en el futuro se van banalizando, pierden su sentido y significado, y acaban muriendo. Por ejemplo, si un día el Paisaje Cultural Cafetero (PCC) se quiere mostrar como una postal, dejaría de ser real. El paisaje no es una imagen solamente, sino un elemento activo en la planeación y gestión de este territorio y un elemento central para su desarrollo.

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“Plaza de Filandia, Quindío” foto por Claudia Misteli

¿Es importante tener leyes, normas jurídicas que regulen el paisaje?

Bajo nuestra experiencia, sí. Y mucho. Tener una ley de paisaje es una forma de reconocer el valor del paisaje como objeto de derecho y de disponer de una base legal sobre la cual promover estrategias y acciones para su salvaguarda y mejora. Por ejemplo, en la ley catalana, uno de los aspectos en los que más se ha trabajo son los catálogos del paisaje, y que han marcado un antes y un después en el conocimiento y la gestión del paisaje. En ellos se analizan los valores del paisaje, sus dinámicas, sus oportunidades y amenazas, con la participación de la comunidad y de los principales actores: turismo, construcción, educación, etc., y permiten definir los objetivos de calidad paisajística con la complicidad de los principales actores. Un resultado muy relevante de este trabajo ha sido el mapa de las diferentes unidades de paisaje, es decir, un mapa de la diversidad de paisajes, donde se reconoce el carácter de cada lugar y cuáles son los elementos que los definen, en el que la población se reconoce con ellos.

Entender y reforzar aquello que hace un paisaje diferente de otro es una vía clave para planificar su futuro. Instrumentos como los catálogos permiten hacer de bisagra entre el conocimiento de los valores del paisaje y las políticas de planeación regional y urbanística.

En Colombia no existe una ley del paisaje. ¿Debería de existir?

Tener una ley de paisaje es un muy buen comienzo para hacer políticas de paisaje integrales, efectivas y que tenga un resultado positivo. Y que poco a poco vayan concienciando y comprometiendo a los políticos, a los actores económicos y sociales, y a la población, para hacer las cosas mejor en el futuro. En este sentido, es muy positivo el trabajo que está haciendo la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje (LALI), intentando promover un convenio del paisaje a nivel latinoamericano, y promover en cada país regulaciones y estrategias de paisaje.

¿Cómo debería de ser esa ley del paisaje?

No se trata de hacer leyes castigadoras, punitivas, fiscalizadoras, sino con un espíritu constructivo, positivo, que creen diálogo, que sienten en una misma mesa actores con intereses diferentes, y dotarlas de instrumentos para salvaguardar y mejorar el paisaje. En definitiva, normativas que construyan una mirada diferente al territorio y al paisaje. También es importante tener normativas a escalas: continental, de país, de región y local, porque el paisaje se gestiona desde todos los ámbitos.

¿Cómo se observa desde la visión europea el Paisaje Cultural Cafetero?

El PCC se admira como un paisaje productivo único, de gran valor histórico, cultural, patrimonial y natural, y con grandes oportunidades para el futuro de los quindianos.

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“Paisaje agrícola en Génova, Quindío” foto por Pere Sala

¿Cómo ve el futuro del PCC?

Yo pienso que aún queda mucho trabajo por hacer. Hasta ahora se ha cubierto un primer nivel, es decir, se han reconocido sus valores universales, y a partir de este punto las administraciones deben transmitirlos a la sociedad, para que todo el mundo sea consciente de ello. Un paisaje que no es solo el del monocultivo de café, sino el de la variedad de cultivos y productos de la región, incluyendo las ciudades y los pueblos, su arquitectura y su patrimonio. Hay que tener una mirada conjunta a este paisaje y avanzar hacia su planificación integral. El paisaje del Quindío tiene todos los ingredientes para ser el eje central del desarrollo económico, social y cultural de la región. La gente debe de ser consciente de este patrimonio, no solo para que vengan los turistas y lo disfruten por su atractivo, sino sobre todo como un recurso fundamental para el futuro de la población del Quindío, además de incrementar su autoestima, identidad y calidad de vida.

¿Qué le diría a la gente del Quindío sobre su paisaje?

Que lo aprecie, que lo sienta, que lo viva, que lo redescubra, que lo cuide, que se enorgullezca de el, que sea consciente del valor extraordinario que tiene, y que transmita sus valores, que hacen del Quindío una región productiva singular y diferente a las de otras partes del mundo. Que inviertan cuanto más en la educación y la formación, eso es fundamental.

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“Taberna Paisa” foto por Pere Sala

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